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Antoni, solitari solidari

A la memòria d'Antoni Mussons

Me gustaría encontrar un tiempo sosegado para escribir algo sobre Antonio. Estos días pensaba en él y me ha sorprendido que mis recuerdos no son tanto de momentos concretos, episodios o anécdotas de un momento. De él, sobre todo, me ha quedado un sentimiento y también impresiones de su carácter, de su talante. Diría que el mío es el recuerdo de una persona volgudament silenciosa, que generaba a su alrededor una intimidad hecha de gestos. Incluso su tono de voz en un país como el nuestro donde todos (yo la primera) tendemos a hacernos oír, a hablar alto; él caminaba entre nosotros sin querer destacar, con palabras dichas un poco a media voz, en la tímida cercanía de su trato. Él amaba las palabras, las conversaciones, el trato con los amigos... pero solía mantenerse en un segundo plano o buscaba la conversación más personal, de amigo a amigo.

Recuerdo que una vez se definió como “solitari solidari”, necesitado de soledad, del diálogo interior con él mismo y, a la vez, abierto al resto de los humanos en la incertidumbre, compartida, de un mismo destino.

La suya, quizás, era una humanidad que aspiraba a volar alto, cerca de las nubes, de las altas montañas, criatura mística; tal vez nos contemplaba o, mejor dicho, nos percibía a nosotros sus amigos como “humanos, demasiado humanos”. En esto era especial, pero supo aceptarnos.

Ha sabido conservar la pureza y la curiosidad del niño y eso es algo que a pocas personas les ha sido dado.

Joaquim era de su mismo curso en el Instituto de Girona, con profesores como Santiago Sobrequés, García López... Joaquín me ha contado una anécdota de su viaje final de bachillerato. Allí, en medio de la algarabía juvenil, de lo que en catalán dicen “fer el burro” de los jóvenes, Antoni y Joaquim jugaban, impasibles, su partida de damas. De alguna manera uno y otro han sido personas especiales. Viven en el mundo, pero no del todo...

He  leído en muchas de las palabras de mis compañeros las mías, y sí creo que expresan lo que Antoni ha dejado en nosotros, esto y muchas otras cosas, otras miradas; es hermoso, pese al sentimiento de  dolor por su pérdida, ver cómo él  está presente de manera diferente en cada uno de nosotros y cómo esas diversas miradas que estos días compartimos nos hacen reconocernos como amigos un poco huérfanos.

 Asun Álvarez

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