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Software libre

Article sobre el concepte de llibertat en la filosofia del programari lliure

Software libre: ¿es libertad lo que nos ofrece?


Soy consciente de que este tema tocará las fibras sensibles de alguna persona, pero este, creo, no es motivo suficiente para ocultar lo que pienso sobre el tema.

De entrada, quiero dejar claro que estoy totalmente a favor del software libre. Me parece, sin atisbo de duda, positivo y enriquecedor. De hecho creo que el software, como cultura que es, tendría que ser gratuito para todos, igual que los museos e incluso los libros o la música. No quiero decir que un escritor, un pintor, un músico o, en este caso, un programador tenga que morirse de hambre. En absoluto. Pero estoy seguro de que hay formas para que la gente normal o sin recursos pueda llegar hasta la cultura, sin tener que pagar por ello y, al mismo tiempo, que los creadores de esa cultura sean remunerados por su trabajo de forma adecuada.

Sentado lo anterior, quisiera profundizar en la «libertad» que nos promete este software:

El mayor promotor de este movimiento al que llaman «software libre», no es otro que el señor Richard Matthew Stallman, un programador estadounidense que, junto con Linus Torvalds, crearon el sistema operativo GNU/Linux, un sistema operativo gratuito y que proporcionaba su código, todo y que Torvalds no creía, ni cree, en el software gratuito.

Aquí, en el Puig Castellar, hace dos o tres cursos, vino como conferenciante invitado Stallman para impartir una de las muchas conferencias que dicta por todo el mundo. Yo estaba allí, como colaborador del Puig en el buen funcionamiento del acto. Escuché la conferencia y hasta ese momento, precisamente hasta ese momento, yo era un gran seguidor de Richard Stallman. Pero ese día cambié.

El ídolo al que tenía por encima de muchos y de muchas cosas me falló. Se cayó del pedestal. No fue por su carácter pedante, ni por su arrogancia (de la que no carecía en ningún caso). No es eso. Mi trabajo me ha hecho conocer a mucha gente famosa y sé que la fama cambia a cualquiera o casi a cualquiera. Me falló Stallman por su respuesta a una pregunta que le hicieron. Vi claramente que, al menos en determinados aspectos, no era muy diferente a sus competidores, a los creadores del software de pago o privatista, como ellos mismos lo llaman.

La pregunta que le hicieron fue sencilla, muy normal. Le preguntaron qué distribución de Linux usaba él. Después de machacar al alumno que preguntó por llamar a su sistema operativo Linux y no GNU/Linux, ya que él no creó un sistema operativo sino los programas independientes que lo acompañan, es decir, el GNU, respondió que él usaba la distribución que llamada Ututo. Hasta aquí todo me pareció normal. Hay muchas distribuciones de este sistema operativo y tiene el derecho a tener preferencia por cualquiera de ellas. El problema, el punto que quiero resaltar, fue cuando le preguntaron por qué esa distribución en concreto era la que usaba y no otras y él, sin ningún problema, sin pensárselo dos veces, contestó con toda naturalidad que porque esa distribución no admitía software privativo [Él llama al software gratuito software libre y al software de pago software privativo. En mi opinión, lleva más allá de lo que debería el uso de las palabras «libre» y «privado o privativo». Es mi opinión, seguro que otras personas no están de acuerdo conmigo. Es sólo mi opinión y creo que soy «libre» de exponerla], es decir, que si querías ponerle un software que no fuera gratuito, el sistema no te dejaba.

Hoy no sólo existe esa distribución con esas características. Yo mismo he encontrado al menos ocho distribuciones más que hacen lo mismo.

Mi pregunta entonces, mi comentario crítico es el siguiente: ¿no nos está cortando la «libertad» el movimiento del software libre al sostener esa consideración? ¿No es la Libertad poder elegir sin que nadie nos influya? ¿No es Libertad poder elegir qué software usar y cuál no? ¿Tan grave es que un ciudadano cualquiera quiera usar software de pago, software privatista?

Creo que lo que importa de verdad es que la persona que no tenga medios económicos, o que simplemente no quiera, pueda usar un software gratuito de buena calidad, y que si alguien, por las razones que sea, quiere usar uno de pago está en su derecho, tiene que poder hacerlo y ningún movimiento, por estimable que sea, debe negar esa opción.

Ahí reside precisamente la libertad. ¿No es el caso?

Julián Rojo Alcázar (2º ESI)



[Aquest article va estar publicat al núm. 31 de la revista Sota el cel del Puig, maig de 2009.]