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Comentario de un poema (modelo)

Comentario redactado de un poema de Garcilaso de la Vega, para que sirva de modelo a los alumnos.

 

COMENTARIO DE UN POEMA

Garcilaso de la Vega, Escrito está en mi alma vuestro gesto (Soneto V)

Este poema es de la época del Renacimiento, concretamente de la primera mitad del siglo XVI, cuando se produce en España una fase de apertura a nuevas ideas y formas poéticas. El autor, Garcilaso de la Vega, representa el ideal de caballero renacentista y perfecto cortesano, dedicado a las armas (en sus luchas al servicio de Carlos I) y a las letras (en su dedicación a la poesía).
El autor hace en el poema una declaración de amor a su amada, con toda seguridad Isabel Freyre (dama de la reina) que fue quien inspiró su poesía amorosa. El tema amoroso está ahora plenamente interiorizado, pues la pasión amorosa lo ocupa todo. La composición poética utilizada es el soneto, de rima consonante y versos endecasílabos, que tiene el conocido esquema métrico formado por dos cuartetos y dos tercetos: ABBA ABBA CDE CDE.
El poeta expresa su profundo amor de manera sublime con la metáfora inicial "escrito está en mi alma", que muestra una visión intimista que revela la conocida influencia de Petrarca en el autor español. La intensidad amorosa discurre a través de una gradación que culmina en el último verso con la palabra "muerte" (muerte por la dama).
En el primer cuarteto, el rostro de la amada ha quedado impregnado en el alma, en el interior del poeta. Como la imagen ya está grabada en él, este solo ha de "leerla" en ella. El sentimiento hacia la dama, la propia amada, ocupa toda la interioridad del poeta. Desde el primer verso, el poeta, a través de una apóstrofe, se dirige a la amada directamente, así seguirá haciéndolo a lo largo del poema, mediante posesivos ("vuestro" en el verso 1) y pronombres ("vos" en el verso 2). La insistencia de que el rostro de la amada está escrito en el alma del poeta se hace mediante la derivación de un término clave: "escrito, escribir, escribisteis" (en los versos 1, 2 y 3).
En el segundo cuarteto, también encontramos derivación, concretamente en el verso 5, con varias formas del verbo "estar" ("estoy" y "estaré") y se consigue una mayor fuerza expresiva con el uso de la paronomasia ("esto" y "estoy"). Dirigiéndose de nuevo a la amada, estalla su profundo sentimiento en un hiperbólico acto de fe, ya que la contemplación de la belleza produce en el que la contempla un estado de beatitud, de hombre de fe, virtuoso, que se acerca a la divinidad a través de la contemplación de la amada, lo cual demuestra la evidente huella del neoplatonismo.
En el primer terceto, el poeta se sirve de una hipérbole (en el verso 9) para enfatizar de nuevo su entrega absoluta a la amada. Le sigue una personificación (en los versos 10 y 11) del término "alma", que se erige como guía indiscutible de la inclinación del poeta, el cual ya carece de voluntad. Hay que señalar la dilogía que se produce en la palabra "hábito" (en el verso 11), que tanto apunta a una costumbre como a una vestimenta religiosa, lo que vuelve a recordarnos la corriente neoplatónica presente en la época.
Una antítesis inicia el último terceto ("tengo-deberos"), unida a la hipérbole que se disemina por toda la composición. Los dos últimos versos contienen una enumeración con una estructura paralelística reforzada por la anáfora de "por" y la antítesis entre ambos versos, con la paradoja de que lo que da vida (la amada), también puede dar la muerte. Los últimos versos alcanzan el clímax de la entrega total del poeta a la amada, que se cierra con un término muy elocuente: "muero".
En conclusión, Garcilaso elabora magistralmente un sentido soneto amoroso con claras influencias de Petrarca y del neoplatonismo; sin olvidar las referencias de vasallaje del amor cortés. El tono íntimo del poeta culmina en una entrega total que sirve de colofón a la expresión del intenso sentimiento amoroso.