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El Quijote (2009)

Comentaris d'una adaptació teatral del Quixot

El Quijote

 

Tres comentarios de una adaptación teatral

 

El 12 de marzo, después del recreo, los alumnos de 1º y 2º de ESO fuimos a la sala de actos del instituto para ver una obra de teatro basada en cuatro pasajes de El Quijote de Miguel de Cervantes. La obra estaba represetada por cuatro actores.

Don Quijote es un hombre muy aficionado a los libros de caballerías, típicos de la Edad Media. De tanto leer y adentrarse en las historias caballerescas, todo lo que veía o le pasaba en su vida real lo percibía desde el punto de vista de las fantasías que había leído.
El primer episodio presenta a la sirvienta de Don Quijote muy preocupada por lo que le pasaba a su amo. Le aconsejaba que dejara de leer tanto y que se olvidara un tiempo de los libros. Como no le hacía caso, llamó al cura para que lo ayudara.
El segundo episodio representaba el momento en que Don Quijote quería encontrar a su verdadero amor, a quien bautizó con el nombre de Dulcinea (nombre tomado de los libros que leía), y llamó a su gran amigo Sancho (el único amigo que tenía), para que lo ayudara a encontrarla.
La tercera historia representaba cómo, por fin, Don Quijote y Sancho Panza van en busca de Dulcinea. Pasan por muchos lugares. Cuando veían a mujeres normales y corrientes, Don Quijote las confundía con Dulcinea.
En la cuarta y última historia, Don Quijote, como caballero que era, lucha con otro caballero por el amor de Dulcinea. El otro caballero ganó el combate y en el momento en que lo iba a matar le dijo: “No te mataré con tal de que en un año no salgas de casa”. Don Quijote aceptó, pero al llegar a su casa, no se vio con fuerzas para quedarse un año encerrado  y acabó muriendo en brazos de su criada y de su amigo Sancho Panza.
Los personajes de la obra son varios, pero estaban interpretados por tres hombres y una mujer. Don Quijote es un hombre muy aficionado a la lectura y todo lo ve con los ojos de los libros, confundiendo realidad y fantasía. La criada es una chica apuesta, harta de las quejas de su amo. El cura es el típico cura de pueblo. Quiere ayudar a la criada de Don Quijote. Sancho Panza es un hombre muy alegre, con un punto de vista muy sensato y realista.
Esta obra me ha gustado mucho. Cervantes tenía mucha imaginación, y creo que si yo ahora leyera el libro me gustaría mucho. Creo que El Quijote es una obra para todas las edades, pero, claro, no para los más pequeños porque no lo entenderían, pero sí para lectores de más de 10 años, aunque hace falta saber un poco más sobre la época para entenderlo mejor.

Júlia Garrido (1º ESO)


El pasado jueves 12 de marzo, a las 11.30 h, los alumnos de ESO vimos representada en la sala de actos una adaptación del Quijote. La compañía de teatro estaba formada por cuatro actores.
La adaptación desarrollaba la historia de Don Quijote de la Mancha, un hombre que leía tantos libros de caballería, que llegará a confundir unos molinos de viento con gigantes y las ovejas de un rebaño con un ejército. Viajaba por el mundo acompañado de su fiel escudero Sancho Panza buscando a su dama Dulcinea, la mujer más dulce y más bella. Don Quijote también tenía un enemigo, quien acabaría derrotándolo. Todo esto lo veía así por los libros. Creía que él era un caballero que llegaría a conquistar muchos lugares  para poder ofrecérselos a su dama Dulcinea y a su escudero Sancho.
Los decorados que utilizaron en la representación eran muy simples, sencillos, pero cada uno de ellos servía para crear ambiente en más de una escena: había maniquies, un mueble donde guardar libros, unas sillas con ruedas para representar caballos... Cuando una parte del decorado no se utilizaba quedaba cubierta por una sábana.
De los cuatro actores, dos sólo tenían un papel en la representación: el que hacía de Don Quijote y el que hacía de Sancho. Los otros dos actores eran secundarios y representaban varios papeles cada uno. Para cada personaje tenían un vestuario diferente. Se expresaban muy bien todos, y desde el principio te introducían en la historia. Todos los actores eran jóvenes, menos el que hacía de Sancho, que parecía el mayor.
Los efectos teatrales eran muy simples, pero muy útiles. Por ejemplo, para producir el ruido del trote de los caballos utilizaban algo parecido a unas castañuelas (cáscaras de coco) y para representar la luz del sol, un foco.
Al final de la obra, en el coloquio, algunos comentarios que hicieron mis compañeros eran interesantes, pero hubo alguna pregunta que no tenía sentido. Los actores contestaron todas las preguntas y se mostraron muy abiertos, no parecían nada nerviosos (ya están acostumbrados a que les hagan preguntas y a actuar delante de tanta gente).
Creo que la representación estuvo bien, aunque en algún momento pudo hacerse larga por lo que duró. Pero se veía bien ensayada y gracias a eso salió perfecta. Si la tuviera que valorar con un número teniendo en cuenta los actores, el vestuario, la decoración, los efectos... yo le pondría un 8.

Andrea Chinchilla (1º ESO)


El otro día, el 12 de marzo, vimos una representación de teatro. Era la clásica historia de Don Quijote, pero adaptada. Al principio, en la introducción, se cuenta la vida de Don Quijote. Lo que más deseaba era ser caballero y ganar muchas batallas, pero para ser caballero necesitaba buscar un nombre para su caballo, una amada a la que dedicarle sus victorias y un fiel escudero. Su amada sería Dulcinea del Toboso y su escudero Sancho Panza. Pero lo que le costó más fue decidir qué nombre le pondría a su caballo: Rocinante.
Don Quijote se volvió loco de leer tantos libros de caballería, pero por más que hiciera Sancho Panza para que viera las cosas con normalidad, él no entraba en razón. Una vez, cuando iban cabalgando, Don Quijote llegó a confundir unos molinos con enormes gigantes. Cuando se disponía a atacarlos, Sancho Panza le dijo que no eran gigantes sino molinos de viento, pero él, como era tozudo, los atacó, se cayó y se hizo bastante daño. Después siguieron el viaje por un camino de piedras, y a Don Quijote no se le ocurrió otra cosa que decir que esas piedras las había puesto el mago Festón para acabar con él.
El actor que hacía de Don Quijote, protagonista de la historia, sólo representaba un papel porque, según nos dijo él mismo en el coloquio, no se ve bien que el protagonista interprete más papeles. Sancho Panza, el segundo protagonista de la historia, también interpreta un solo papel. En cambio, la actriz que representaba a Dulcinea del Toboso, como no era protagonista, tenía diferentes papeles, entre ellos el de sobrina de Don Quijote. El actor que hacía de cura también representaba varios papeles.

Izan García (1º ESO)

 

[Aquests tres comentaris van estar publicats al núm. 31 de la revista Sota el cel del Puig, maig de 2009.]