El laberint

Jocs geomètrics a la Mediterrània

 

Jocs geomètrics: El laberinto[1]

 

El laberinto se presenta a lo largo de la historia del hombre bajo diferentes formas, sin aparente finalidad, enmascarado en construcciones arquitectónicas o jardines, de los cuales una vez en su interior resultaba muy difícil salir. Los textos antiguos sobre las culturas mediterráneas hablan de cinco laberintos famosos: el de Egipto, los dos cretenses (el de Cnosos y Gortyna), el de la isla griega de Lemmnos y el etrusco del Colisium. Es probable que ciertos templos iniciáticos se construyeran en forma laberíntica por razones doctrinarias, para engañar a los demonios o para hacer que entraran en ellos y quedaran presos en su interior. O por una razón simbólica: muchos laberintos circulares han sido interpretados como diagramas del cielo, como imágenes del movimiento aparente de los astros.

El término laberinto, usado ya por Heródoto al describir una tumba faraónica cercana a las pirámides de Gizeh, se encuentra también en Plinio cuando habla de la tumba monumental del rey etrusco Porsena, cerca de Chiusi. En la cerámica de figuras negras del laberinto aparece como una plataforma con decoración de meandros y ajedrezados dispuestos alternativamente. Hay dos tipos de configuración de la planta del laberinto: circular y cuadrangular. Siempre hay en el dibujo una entrada y una salida en el centro de la figura. La forma de la construcción siempre es la misma: partiendo de una cruz de cuatro segmentos curvos en el medio de los ángulos formados por los brazos y con cuatro puntos en la parte interna de estos segmentos. El tipo cuadrado o rectangular es el más antiguo; su primera representación conocida está en una tablilla de Pilo; también aparece en una tégula de la Acrópolis de Atenas del siglo IV a. C. y en algunas monedas de Cnosos. También aparecen representaciones del laberinto común en otras zonas de Europa desde fines de la Edad de Bronce. En Pompeya, por ejemplo, se halló una inscripción con la figura del laberinto (“Labyrinthus-hic habitat Minotauros”). En el mundo clásico aparecen numerosas representaciones del laberinto, ejecutadas en distintas épocas, principalmente en mosaicos romanos de fines de la República. […] Sobre el simbolismo de los laberintos, hay quien piensa que representan el inconsciente, el error y el alejamiento de la fuente de la vida, pero otros estudiosos piensan que su significado es religioso (la defensa del acceso a lo sagrado, a la inmortalidad, a la realidad absoluta) y otros relacionan el laberinto con las prácticas que tienen que realizar los neófitos para entrar en una fe o en los territorios de la muerte.

Jésica Torres Jiménez (2n de batxillerat)

 

 

[1] De la introducció al treball de recerca de l’autora, “Análisis de la estructura geométrica de dos laberintos de las catedrales francesas”.

[Aquests escrits van estar publicats a la revista Sota el cel del Puig, núm. 14, maig de 2003.]