Software libre

Software libre

Víctor Carceler

Departamento de Informática

 

Paseando por Barcelona he visto una pintada que me ha llamado mucho la atención. Decía así: "La libertad no se compra, se conquista". Hay que aclarar que parte de la gracia del asunto es que estaba escrita sobre la tienda de una conocida operadora de telefonía móvil en cuyas campañas publicitarias se habla de libertad.

La libertad es un bien muy preciado. Muchas personas han dado su vida por ella. Así que no es de extrañar que las empresas intenten comerciar con ella. ¿Quién no compraría un poquito de "libertad"? Mire, por sólo unos euros le doy toda esta libertad, y si usted necesita más, siempre puede comprar esta otra libertad... a un precio especial, claro.

Sin embargo, en mi opinión, la pintada encierra una visceral y fundamentada protesta. La verdadera libertad está por encima de permisos y concesiones. Continuamente hay ataques contra la libertad, continuos intentos de restringirla, controlarla y comerciar con ella. De todos ellos, uno de los que me preocupa por lo próximo, por el peligro que encierra y por la vileza que supone, es el software cerrado.

Piense en la dependencia de los sistemas informáticos que presenta la sociedad actual. Si no le parece grande, sólo tiene que esperar... y no mucho tiempo, pues cada día se incrementa. Pero no es ésta la terrible y oscura amenaza que se cierne sobre nosotros. La tecnología avanza y nos permite, la mayor parte de las veces, una vida con mayor calidad y comodidad. La tecnología estará a nuestro servicio siempre que la comprendamos, mínimamente, y la podamos utilizar sin considerarla una magia.

El caso contrario en el que la tecnología se nos presenta como magia, algo que no comprendemos y que adoramos reverencialmente es muy peligroso. La tecnología deja de estar a nuestro servicio y se convierte en un instrumento de control. Y éste es el peligro que nos trae el software que no es libre.

Déjeme ponerle un ejemplo: no hace falta saber mecánica para mirar el motor de su coche, es algo que puede hacer cuando quiera. El coche no es mágico, tiene en su interior un buen montón de piezas y mecanismos. Y si usted tuviese el suficiente interés podría intentar comprender su funcionamiento, repararlo, mantenerlo... o accidentalmente estropearlo. Puede repetir el ejemplo con muchos útiles, después de todo debería poder hacer lo mismo con cualquier útil que le pertenezca, no sea que rompa lo que no es suyo.

El ejemplo anterior falla cuando usted llega al software propietario, a los programas que probablemente utilice en su trabajo cotidiano. No discuto si tiene los conocimientos necesarios para comprender y modificar su sistema operativo o su aplicación favorita, le estoy indicando que usted no podrá. Da igual que usted posea esos programas, después de todo ha pagado mucho dinero por ellos, pero legalmente las interioridades de su sistema operativo y de su aplicación favorita no están al alcance de sus ojos. Y lo que es peor, si usted realizase cualquier proceso que le permitiese la sola visión de sus tripas estaría cometiendo... ¡un delito!

¿Conoce a alguien que haya comprado un coche con un candado en el compartimento del motor?, ¿con un contrato que le obliga a circular por carreteras de una determinada marca?, ¿con un contrato que exime totalmente al fabricante de cualquier responsabilidad en el caso de que "no cumpla el cometido para el que fue diseñado"?, ¿con una potente industria que le impida seguir circulando con su vehículo si no lo actualiza con frecuencia? Pues usted está aceptando todas estas imposiciones y muchas más cuando compra software propietario.

No pretendo ser alarmista, pero la mayor parte del software utilizado en ordenadores personales es software propietario que impide a sus compradores ser libres para:

1. Saber qué es lo que han comprado, qué tiene dentro, qué procesos realiza.

2. Modificarlo para adaptarlo a sus necesidades.

3. Desarrollar nuevos elementos que interactúen con él.

¿Cual es la alternativa? El software libre, free software. Libre en el sentido de que usted puede hacer lo que quiera con él, no en el sentido de que sea gratuito. La mayor parte del software libre es gratuito o puede obtenerse de manera gratuita, pero asociar el software con los intereses económicos no es más que una cuestión comercial.

En cualquier caso, si se trata de software libre usted debe tener acceso a sus interiores (código fuente), debe poder ser capaz de modificarlo, verificarlo, adaptarlo o construir nuevos elementos que interactúen con él. Evidentemente necesitará los conocimientos adecuados, pero eso no es nuevo, también los necesita si quiere reparar su coche.

¿Puedo utilizar software libre en lugar de software propietario? Sí. Y afortunadamente encontrará software libre para casi cualquier función o cometido. Existe un gran conjunto de software libre que crece cada día, se sorprenderá de su calidad y de sus ventajas, no olvide que además su coste suele ser 0 pesetas.

Sin ánimo de extenderme más, comentaré que buena parte de la actual difusión del software libre la tiene la Free Software Foundation (www.fsf.org) y miles de voluntarios junto con algunas empresas, que licencian sus desarrollos como software libre.

Tal vez le sorprenda la diversidad existente de software libre, y tal vez le cueste hacer el cambio. Nadie dijo que ser libre fuese fácil. Pero todo lo resume una sola pregunta. ¿Quiere ser LIBRE?

Víctor Carceler

Noviembre, 2001.

NOTA: Este artículo puede ser libremente distribuido y difundido mediante cualquier método y tecnología actual o futura siempre que se mantenga su integridad.

[Aquest article va estar publicat a la revista Sota el cel del Puig, núm. 5, novembre de 2001. Altres articles del mateix autor a la nostra revista: "La XEiLL, la red a tu alcance" i "Vendo Wikipedias".]