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Homenatge a Guillermo Cendagorta

Poema d'homenatge a Guillermo Cendagorta, professor de Dibuix, amb motiu de la seva jubilació

Guillermo Cendagorta Lachaise, nascut a La Plata (Argentina), l’any 1940, va arribar a Espanya el 1977 i va estar professor de dibuix al nostre Centre des de 1987 fins al curs passat, que es va jubilar. El 17 de gener últim, els professors del Puig li vam retre un merescut homenatge. Els seus companys i ex alumnes recorden que Guillermo sempre va estar un professor pacient, generòs amb el seu temps i d’una amabilitat exquisida. Ara que s’ha guanyat la jubilació pot dedicar-se a cultivar algunes de les seves grans passions, com són la pintura i el gravat, arts que ell domina magistralment.

Guillermo rellegeix Borges abans d’anar al sopar de despedida amb els amics del Puig

[Versos d’una trentena de poemes  de J. L. Borges relligats per Josep Mercadé. No s’hi ha afegit ni una lletra, només molt d’afecte cap al Guillermo, demanant-li que em dispensi si el que diu no s’ajusta al seu pensament, que pensava reflectir.]


Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,

porque les importa más la justicia que su destino humano.

Tú, mientras tanto, forjabas

en las ciudades del destierro

el arma de tu arte.

Que de tus muchos días

ninguno brille como el día de mañana.

Jorge Luis Borges

No necesito hablar

Ni mentar privilegios;

Bien me conocen quienes aquí me rodean,

Bien saben mis congojas y mi flaqueza.

Eso es alcanzar lo más alto,

Lo que tal vez nos dará el Cielo:

No admiraciones ni victorias

Sino, sencillamente, ser admitidos

Como parte de una realidad innegable,

Como las piedras y los árboles.

El azaroso destino, esos dos nombres

De una secreta cosa que ignoramos,

Me prodigaron dos patrias.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.

He atestiguado el mundo.

Frente a la canción de los tibios, encendí en

[ponientes mi voz,

En todo amor y en horror de la muerte.

Qué importan las penurias, el destierro,

La humillación de envejecer, la sombra

[creciente

Del dictador sobre la patria.

Mi humanidad está en sentir que somos

Voces de una misma penuria.

 

Siento el pavor de la belleza.

El arte debe ser como el espejo

Que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

Lloró de amor al divisar su Ítaca

Verde y humilde. El arte esta Ítaca

De verde eternidad, no de prodigios.

He soñado la geometría,

He soñado el punto, la línea, el plano y el

[volumen;

He soñado el amarillo, el azul y el rojo.

Con los años fueron dejándome

Los otros hermosos colores

Y ahora sólo me quedan

La vaga luz, la inextricable sombra

Y el oro del principio.

Sé que he perdido tantas cosas que no

[podría contarlas

Y que esas perdiciones, ahora, son

[lo que es mío,

Y cada cosa en su lugar debido,

Que estoy aquí, salvado, entre mi gente.

Habré de levantar la vasta vida,

Cada mañana habré de reconstruirla.

Qué importa el tiempo sucesivo si en él

Hubo una plenitud, un éxtasis.

No hay otro tiempo que el ahora.

Yo fui una de esas personas que vivió

[sensata y prolíficamente

Cada minuto de su vida.

Claro que tuve momentos de alegría

Pero si pudiera volver atrás trataría de

[tener solamente

Buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,

Sólo de momentos, no te pierdas el ahora.

Según se sabe, esta mudable vida

Puede, entre otras cosas, ser muy bella.

Al fin he descubierto

La recóndita clave de mis años.

La vejez (tal es el nombre que los otros

[le dan)

Puede ser el tiempo de nuestra dicha.

Todo eso debería atemorizarme,

Pero es una dulzura, un regreso.

Habréis de conocer que estuve vivo.

Pronto sabré quién soy:

Un hombre trabajado por el tiempo.

[Aquest poema-homenatge va estar publicat a la revista Sota el cel del Puig, núm. 13, març de 2003.]

[Veure més textos del mateix autor.]