Sou a: Inici / Revistes de l'Institut Puig Castellar / Sendero Cósmico / Sendero cósmico, núm. 5, abril de 1981.

Sendero cósmico, núm. 5, abril de 1981.

Entrevista con Miguel Candel, profesor de Griego.

Entrevista con Miguel Candel

Serio y cachondo, formal y asistemático, raro, muy raro. Así es nuestro Candel, ese tipo de las barbas pelirrojas que siempre sube las escaleras corriendo y haciendo equilibrios con siete libros en cada mano. Fanático del juego y comunista, es uno de los cachondos mentales de nuestro insti, de esos que tan escasos van hoy en día...

Y le entrevistamos por eso, porque es la ostia, porque es tope, y además, porque sí, porque nos dio la gana.

Lo que nos sorprendió en la entrevista fue que no nos contara una de sus famosas batallitas o leyendas, a las que tan acostumbrados nos tiene a los de Griego de COU.

Pero, en fin, entrevistado está, y ahí queda eso...

Nosotros: ¿Cuándo y dónde se te ocurrió nacer?

Él: El 3 de enero de 1945, durante la ofensiva alemana de las Árdenas.

Nosotros: ¿Y cómo fue eso?

Él: Supongo que por culpa de mis padres, indudablemente.

Nosotros: ¿Nombre completo?

Él: Miguel Candel Sanmartín, para servir al rey.

Nosotros: ¿Cómo se te ocurrió ser profesor de Griego?

Él: Pues yo, en realidad, iba para profesor de Filosofía, pero como había pocas plazas de Filosofía y muchas de Griego, me puse en plan oportunista.

Nosotros: Pero ¿estás a gusto con tu profesión?

Él: Sí, sí, yo estoy a gusto en todas partes, dentro de lo que cabe.

Nosotros: ¿Te sientes plenamente realizado como profesor de Griego?

Él: No, pero tampoco me sentiría plenamente realizado como profesor de cualquier otra cosa.

Nosotros: ¿Qué opinas del insti?

Él: Bien. Como hay mucha gente, la hay simpática y la hay antipática; es cuestión de cálculo de probabilidades.

Nosotros: ¿Eres tímido?

Él: Sí, pero lo disimulo.

Nosotros: ¿Cuáles son tus hobbys?

Él: Los juegos.

Nosotros: ¿Eres supersticioso?

Él: ¿Supersticioso? En absoluto.

Nosotros: ¿Qué opinas sobre...

  • el porro? Bueno, para quien lo necesite, estará bien. Yo, como no lo he necesitado nunca... Nosotros: ¿Nunca? Él: Nunca.
  • el cubata? Como no me gusta el alcohol, no sólo no lo necesito, sino que marea.
  • el sexo? Muy bien, sí.
  • el aborto? El aborto, en ocasiones, puede ser un acto de justicia, por ejemplo, cuando una mujer por su situación económica no puede sacar adelante a su hijo.
  • el divorcio? Tal como nos lo dan aquí, supongo que muy mal, pero en general pienso que es una necesidad.
  • los anticonceptivos? Fundamentales, porque lo que no da la naturaleza, alguien lo tiene que dar y ahora, como la gente se conserva muy bien gracias a la penicilina, tendríamos tantos niños que se necesitarían demasiados profesores, y yo, ante la posibilidad de tan gran competencia, me niego a que haya superpoblación?
  • las nucleares? Nucleares, fuera. En EEUU todas.

Nosotros: ¿Qué profesión se te indica en el carnet?

Él: Creo que profesor.

Nosotros: ¿Cuál es tu libro favorito?

Él: Hombre, hay muchos que me gustan; lo que pasa es que no he leído demasiados tampoco. Seguramente Fausto de Goethe.

Nosotros: ¿Te gusta leer?

Él: Sí, me gusta mucho leer, pero como tengo que leer muchas cosas para la profesión, no tengo tiempo para leer lo que me gusta.

Nosotros: ¿Cuál es tu cantante favorito?

Él: Sin duda alguna, The Beatles.

Nosotros: ¿Cuál es tu comida favorita?

Él: Las habas a la catalana.

Nosotros: ¿Tu programa de TV favorito?

Él: El que dan después de la oración y buenas noches.

Nosotros: ¿Te crees importante?

Él: En mi casa, sí.

Nosotros: ¿A qué edad dejaste de hacerte pipí en la cama?

Él: Pues debió de ser hace mucho tiempo, porque no recuerdo las palizas.

Nosotros: ¿Tienes miedo de algo?

Él: Pues sí, supongo que tengo miedo a la muerte.

Nosotros: ¿Hiciste la declaración de renta?

Él: El año pasado, sí.

Nosotros: ¿Y cómo salió?

Él: Positiva, que quiere decir negativa para uno... pero bueno...

Nosotros: Elige una revista: Lib, Play Boy o Macho.

Él: Como ni Lib ni Macho las he hojeado, tengo que quedarme por fuerza con Play Boy.

Nosotros: Elige entre Mafalda, Jaimito y Mortadelo y Filemón.

Él: Mafalda.

Nosotros: ¿Qué opinas de la pornografía?

Él: No me gusta como negocio; si fuera pura diversión, no me parecería mal.

Nosotros: Alguna habrás leído...

Él: No, eso no se lee, se mira.

Nosotros: Bueno, ¿has mirado alguna?

Él: Sí, sí, claro.

Nosotros: ¿Y te ha gustado?

Él: Pues ya digo... Me gusta por un lado y por el otro me molesta.

Nosotros: ¿Pero no te disgusta del todo?

Él: Ah, no. Yo no las quemaría simplemente; en general, no las compro.

Nosotros: ¿Cómo te encuentras físicamente?

Él: Este año muy bien, a pesar del trabajo.

Nosotros: ¿Te han operado de fimosis?

Él: No, no hizo falta... Son probabilidades.

Nosotros: ¿Tienes algo postizo?

Él: Pues me parece que sólo las ideas.

Nosotros: ¿Qué es lo más te molestó de tu bautizo?

Él: No ver la cara del cura.

Nosotros: ¿Admiras a alguien en concreto?

Él: A los vivos, a ninguno; a los muertos, a dos: Alejandro Magno y a Federico el Grande de Prusia.

Nosotros: ¿Qué tienes de santo?

Él: ¿De santo?... El segundo apellido.

Nosotros: ¿Qué es para ti una cárcel?

Él: Es el único lugar donde la gente que va se da cuenta de lo que es la libertad, pero como prefiero darme cuenta sin entra, es un mal sitio.

Nosotros: ¿Has matado a algún animal?

Él: Sí, cucarachas, y también bastantes hormigas.

Nosotros: ¿Te han atracado alguna vez?

Él: Pues, por ahora, no.

Nosotros: ¿Llevas los bolsillos llenos?

Él: Sí, de pañuelos.

Nosotros: Cuando vas al lavabo, ¿cierras la puerta?

Él: Sí, cuando voy al lavabo cierro la puerta si hay gente por los alrededores.

Nosotros: ¿Y si no hay gente?

Él: Si no hay gente, no, ¿para qué?

Nosotros: ¿Tienes algún trauma?

Él: Pues sí, muchos, pero casi no me doy cuenta de ellos. Creo que si me preguntases eso por la mañana, al levantarme, te podría contestar mejor.

Nosotros: ¿Tienes contradicciones?

Él: Pues, procuro no tenerlas, pero es inevitable tener alguna.

Nosotros: ¿Qué te sugiere la palabra Keku?

Él: Un lugar de regocijo del personal del instituto, simplemente.

Nosotros: ¿Te arrepientes de algo?

Él: Si eso quiere decir que si volvería a hacer alguna de las cosas que he hecho, sí, me arrepiento de algunas cosas; ahora bien, si eso quiere decir que no quiere reconocer algunas que he hecho, pues no, no me arrepiento.

Nosotros: ¿Qué personaje de televisión o te cómic te hubiera gustado ser?

Él: Bueno, más que un personaje, un actor: Dustin Hoffman.

Nosotros: ¿Crees en la reencarnación?

Él: No.

Nosotros: ¿Qué es lo que no soportas de una mujer?

Él: Las contradicciones.

Nosotros: ¿Estás casado?

Él: Sí.

Nosotros: ¿Tienes hijos?

Él: Sí, dos.

Nosotros: ¿Eres dormilón?

Él: Sí, mucho. No hay casi nada que me quite el sueño.

Nosotros: ¿Ganará el Barça la liga?

Él: Bueno, yo deseo que no porque me cae gordo.

Nosotros: ¿De qué equipo eres?

Él: Yo, siento confesarlo, pero siempre, mejor dicho, hasta los 8 años, era del Barça; a partir de los 8 y hasta los 14 fui del Atlétic de Bilbao y al final me pasé al Real Madrid.

Nosotros: ¿Cómo se llamaba tu primer amor?

Él: Creo que se llamaba Ursulina.

Nosotros: ¿Eres autoritario?

Él: Pues sí, pero lo disimulo bastante.

Nosotros: ¿Tienes algún vicio?

Él: Sí, los juegos.

Nosotros: ¿Fumas negro?

Él: No fumo ni negro ni blanco.

Nosotros: ¿Cuál es tu vocación frustrada?

Él: La psicología.

Nosotros: ¿Pasas de algo?

Él: De algunas cosas paso, pero si paso de algo es del pasotismo.

Nosotros: ¿Qué color llevas en el corazón?

Él: No sé, a mí siempre me ha gustado mucho el azul.

Nosotros: ¿Qué te sugiere el color rojo?

Él: Me sugiere la revolución.

Nosotros: ¿No te gusta el rojo?

Él: Como color, no, como símbolo sí.

Nosotros: ¿Cuáles son tus máximas aspiraciones en la vida?

Él: Poder ser testigo de acontecimientos históricos importantes, como podría ser, por ejemplo, el hundimiento del imperio norteamericano.

Nosotros: ¿Qué opinas de los estudiantes?

Él: ¿Los de aquí? Algo brutos, pero nobles.

Nosotros: ¿Sabes lo que son los cataplines y los pinreles?

Él: Sí, sí... he leído bastante a Forges.

Nosotros: ¿Qué son?

Él: Los cataplines son eso que sirve para que uno venga al mundo y los pinreles eso que si te pisan te sueles quejar.

Nosotros: ¿Qué animal te gustaría ser?

Él: ¡Cielos! Lo tenía muy pensado cuando era niño, pero luego cambié de idea. Ahora mismo me gustaría ser una gaviota.

Nosotros: ¿Cuáles son tus virtudes?

Él: Supongo que, en general, digamos que la inteligencia.

Nosotros: ¿Qué recuerdas de tu primera comunión?

Él: El uniforme, que era de marinero yanki, me sabe muy mal, pero qué le vamos a hacer.

Nosotros: ¿Rezas por las noches?

Él: No, nunca. He rezado mucho hasta los 19 años, pero a partir de entonces, ni caso.

Nosotros: ¿Cuántos idiomas hablas?

Él: Hablar, sólo hablo castellano. Entender de alguna manera, entiendo seis: latín, griego, catalán, francés, inglés, alemán e italiano.

Nosotros: ¿Tienes buena memoria?

Él: Para lo que me interesa, sí.

Nosotros: ¿Qué diarios acostumbras a leer?

Él: Normalmente, "El País".

Nosotros: ¿Sabes por qué los negros tienen las palmas de las manos blancas?

Él: Supongo que porque es el único sitio que no se les ve desde fuera.

Nosotros: ¿Su recuerdo más desagradable como profesor?

Él: El primer día de clase.

Nosotros: ¿Y el más agradable?

Él: Supongo que el último.

Nosotros: ¿Tienes los pies planos?

Él: No.

Nosotros: ¿Has practicado o practicas algún deporte?

Él: Ahora últimamente no. He practicado el fútbol y el ping-pong, si es que se considera deporte.

Nosotros: ¿De qué vas, tío?

Él: ¿De qué voy? Voy de Miguel.

Nosotros: ¿Cuánto hace que no coges el autobús?

Él: Hace, exactamente, 24 horas.

Nosotros: ¿Sabes por qué el mono ha puesto los cataplines dentro del vaso de wisky?

Él: Porque no debe gustarle el wisky.

Nosotros: ¿Sabes quién es el Pepeíllo?

Él: Pues no, no tengo el gusto. Pero me imagino que será un personaje grotesco.

Nosotros: ¿Cuáles son tus defectos?

Él: Todos menos la virtud que he dicho antes.

Nosotros: ¿Tienes facilidad de palabra?

Él: Sí.

Nosotros: ¿Cuánto cobras al mes?

Él: 74.000 pesetas (¡hostia, más que el alcalde!).

Nosotros: ¿Qué opinas de Sendero Cósmico?

Él: Que es una revista que está más allá del tope.

Nosotros: ¿Qué prefieres, pájaro en mano o ciento volando?

Él: Las dos cosas.

Nosotros: Formula tres deseos para este año.

Él: Cruzar el charco, saber con anticipación cuándo va a ser el golpe y enamorarme otra vez.

Nosotros: ¿No estás enamorado ahora?

Él: Sí, siempre. Pero cuantas más veces, mejor.

Nosotros: ¿Pienso, luego existo o pienso para existir?

Él: Pues... existo para pensar.

Nosotros: ¿Te cambias todos los días?

Él: No; me cambio dos veces por semana.

Nosotros: ¿Te duchas todos los días?

Él: No, dos veces por semana.

Nosotros: ¿Te sientes limpio?

Él: Dos veces por semana.

Nosotros: ¿Todo el día?

Él: Dos veces por semana.

Nosotros: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

Él: Supongo que el gallinero.

Nosotros: Es posible considerar las creencias religiosas también como conjeturas provisionales que la experiencia somete a prueba y convalida?

Él (con pinta de haberse enterado): Aunque realmente es una paliza esa frase, creo que sí.

Nosotros: ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de "Ruy, el pequeño Cid"?

Él: Lo gilipollas que son los dibujos animados japoneses.

Nosotros: ¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

Él: Jubilado con toda la paga.

Nosotros: ¿Cuántas veces dices "¡hostias!" al día?

Él: No me gusta el plural, suelo decirlo en singular unas treinta veces.

Nosotros: ¿Cuántas películas "S" has visto? ¿Más de cien, menos de cien?

Él: Menos de cien.

Nosotros: Yo voy al cine, tú vas al cine... ¿qué tiempo es?

Él: Es presente discontinuo.

Nosotros: No, coño, es domingo.

Él: No, es que yo no voy los domingos al cine.

Nosotros: Si un día, al llegar a tu casa, te encuentras a una vecina tuya que está como un tren y te dice que la dejes pasar allí la noche porque se encuentra muy sola desde que su marido la dejó y que tiene miedo de quedarse en casa sin compañía, y tú aquella noche estuvieras, por primera vez en muchos años, solo en tu casa, sin nadie, libre completamente... ¿te seguiría doliendo la muela del juicio?

Él: Seguramente me empezaría a doler entonces.

Nosotros: ¿Qué fue lo primero que dijiste al nacer?

Él: Traducido, algo así como: "¿Qué he hecho yo?"

Nosotros: Cuando vas en metro, ¿cuántas veces miras el cartel de las paradas?

Él: Nunca, por eso me pierdo muchas veces.

Nosotros: ¿Qué tienes en contra de las faldas?

Él: En contra de las faldas, nada, pero en contra de los pantalones tampoco.

Nosotros: Tararea durante treinta segundos la canción que primero se te ocurra.

Él: Tatatata-tata-tatatatata-tata-tatatata-tatata... (La Internacional).

Test de memoria:

Nosotros: ¿Cuál es la segunda pregunta que te hemos hecho?

Él: Pon un cero en memoria porque no me acuerdo.

Nosotros: ¿De qué color llevas los calcetines?

Él: Amarillos con dibujos marrones.

Nosotros: ¿A qué hora naciste y dónde?

Él: A las 3.30  de la madrugada, en La Bonanova.

Nosotros: ¿Te has levantado hoy?

Él: Con el cuerpo, sí.

Nosotros: ¿A qué hora tienes clase a las 5.30?

Él: Tengo clase exactamente a las 17.30.

Nosotros: ¿Te has mirado hoy en el espejo?

Él: No.

Nosotros: ¿No te has mirado nunca?

Él: Me veo, pero no me miro.

Nosotros: Nos vamos al Test psicológico. ¿Qué es lo más tierno que le dirías...

  • ... a un niño? Él: Calla, nene.
  • ... a una burra? Él: Qué solos estamos.
  • ... a una niña? Él: Calla, nena.
  • ... a un burro? Él: Nada si está la burra delante.
  • ... a una mujer? Él: ¡Chata!
  • ... a un hombre? Él: Adiós, muy buenas.
  • ... a una mujer del servicio público? Él: Prefiero no decirle nada para que atienda bien.

Nosotros: Defiéndete. Se dice que...

  • ... te peinas hacia delante? Él: De lado.
  • ... no te has hecho nunca la permanente? Él: No creo, es imposible.
  • ... estás mal hecho? Él: Completamente de acuerdo.
  • ... tienes el pelo al revés? Él: Sí, es cierto.

Nosotros: Entras en el metro a las 7.30 de la mañana, la hora del trabajador, estás de pie, agotado por el trabajo del día anterior, cansado, las piernas no pueden sostener tu peso. De repente, un hombre se levanta y deja un asiento libre. Te sientas... El metro empieza a llenarse, a llenarse... Tus ojos se cierran, se cierran... lentamente pierdes la noción del tiempo, de la vida... Abres los ojos y te encuentras envuelto en una nube de gente que se agrupa a tu alrededor, te aplasta, te aprisiona, te aprieta... No puedes más... Te has pasado de estación, ¡debes salir! Intentas sacar un brazo, no puedes. Entra mucha más gente, te asfixias, te ahogas, no puedes respirar... ¡te mueres!... ¿Tomarías la próxima vez un taxi?

Él: Pues, al precio que están, seguramente no.

Nosotros: ¿Qué te ha parecido esta entrevista?

Él: Pues... ha sido completa, bien pensada y ha durado 25 minutos.

Nosotros: ¿Tras esta interviu hay posibilidades de aprobar el griego?

Él: Se puede aprobar el griego, simplemente asistiendo a clase.

Nosotros: Para concluir, ¿bailas, chata?

Él: No soy chata, como podrás ver.