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Rigoberta Menchú

Conferencia de Rigoberta Menchú en el Teatro Sagarra de Santa Coloma de Gramenet y extracto de una carta dirigida al Presidente de los EEUU sobre el atentado del 11 de Septiembre de 2001

 

El pasado día 28 de septiembre, en el teatro Sagarra de nuestra ciudad, dio una conferencia Rigoberta Menchú. Después de un pequeño discurso introductorio a cargo de Manuela de Madre y de la lectura de un comunicado —en el que se reafirmó a Santa Coloma como una ciudad más que solidaria— y de una emocionante poesía de Eduardo Galeano a cargo de dos miembros del Consell de Solidaritat i Cooperació del Ayuntamiento de Santa Coloma, intervinieron Gabriela Serra —cooperante colomense que trabaja en Guatemala— y la alcaldesa Manuela de Madre. La primera dedicó su breve discurso a la principal protagonista del acto y habló sobre la lucha por la igualdad social y la democracia desde la transición franquista a nuestros días. Y nuestra alcaldesa, con el permiso de la señora Menchú, presentó la causa del acto leyendo una carta que la premio Nobel mandó a George W. Bush justo después del atentado contra las Torres Gemelas. La carta está dividida en tres partes; la primera es una muestra de condolencia por las múltiples víctimas de este atentado; la segunda, manifiesta alarma al ver los planes de Bush para defender el orgullo de su país, y la última contiene una llamada a la reflexión y a nueva forma social de entender la justicia. La charla de Rigoberta comenzó con su agradecimiento a todos los concejales de solidaridad, ONG y gente solidaria en general. Siguió con un comentario sobre el apartheid y continuó con una petición de paz para no volver a la ley de la Guerra Fría, donde imperaba la ley del más fuerte y donde la paz era sinónimo de guerra. También tuvo tiempo para criticar la globalización, pues los pueblos indígenas están quedando brutalmente discriminados, y para hablar sobre la suerte que corren los inmigrantes que llegan a España. Habló luego de la lucha por la creación de un Tribunal Penal Internacional: en la última votación para crearlo, aun teniendo esta propuesta más votos, no se consiguió la mayoría por la importancia de votos de algunos países (EEUU vale más que Zambia). Y de la lucha de grupos sociales y sobre todo de los jóvenes por forjar una sociedad igualitaria. Resumió su idea de paz entre los pueblos en estos términos: comunicación, cooperación y ayuda mutua (y no sólo respeto temporal, aquello de “mientras no me hagas nada, te respeto”). El acto terminó con la actuación del grupo Zona Azul, formado por ex alumnos de la Escuela Municipal de Música. ¿Quién es Rigoberta Menchú Tum? Indígena, maya-quiché, nació el 9 de enero de 1959 en la aldea de Laj Chimel, municipio de San Miguel de Uspantán, en Guatemala. Hija de Vicente Menchú Pérez, luchador por la tierra y los derechos de los indígenas, y Juana Tum K’otoja, indígena experta en los saberes de los partos, aprendió desde niña de sus padres a respetar y querer la naturaleza, lo sagrado de su tierra y la vida colectiva de las comunidades indígenas. Pero también desde pequeña sabe de las injusticias, el racismo, la discriminación, y la explotación que tiene sumido al pueblo guatemalteco en una miseria extrema. Su primer hermano, Patrocinio, fue secuestrado por el ejército el 9 de septiembre de 1979, y presuntamente asesinado, aunque por ahora se desconoce el paradero de sus restos. Cuatro meses más tarde, sufrió la pérdida de su padre. La madre de Rigoberta fue secuestrada el 19 de abril de 1980, y tampoco se sabe nada de sus restos. Su otro hermano, Víctor, también fue asesinado por el ejército, el 8 de marzo de 1983. En base a estos hechos, Rigoberta lucha por la búsqueda de la Justicia Universal y contra la impunidad, política y de otros tipos existente en el mundo. En el exilio, en México, lleva desde 1981 luchando para ayudar a sus congéneres y para resistir el exterminio practicado en su país. Su trayectoria, trabajo y lucha por el respeto a los derechos humanos, la hicieron acreedora al Premio Nobel de la Paz en 1992, y desde entonces, Rigoberta Menchú Tum sigue su misión universal. En 1998 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Siro Perales Medina i Aarón Fortuño Ramos (1º de Bachillerato)

 

EXTRACTO DE LA CARTA DE RIGOBERTA MENCHÚ AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Excelentísimo señor presidente: Deseo, en primer lugar, reiterar a Ud. la solidaridad y condolencia que expresé a todo su pueblo el martes 11 [de septiembre], luego de conocer los dolorosos sucesos ocurridos en su país, así como compartir mi indignación y condena a las amenazas que entrañan esos actos de terrorismo. En los últimos días he estado pendiente de la evolución de los acontecimientos, empeñando mis mejores oficios en que la respuesta a dichos sucesos sea la reflexión, no la obcecación; la cordura, no la ira; la búsqueda de la justicia, no la revancha. [...] En nombre del progreso, el pluralismo, la tolerancia y la libertad, usted no deja ninguna opción a quienes no contamos con la dicha de compartir la sensación de libertad y los frutos de la civilización que desea Ud. defender para su pueblo, y a quienes nunca tuvimos simpatía alguna con el terrorismo, ya que fuimos sus víctimas. Quienes somos expresiones orgullosas de otras civilizaciones; quienes vivimos día a día con la esperanza de convertir la discriminación y el despojo en reconocimiento y respeto; quienes llevamos en el alma el dolor del genocidio perpetrado en contra de nuestros pueblos; quienes, en fin, estamos hartos de poner los muertos en guerras ajenas, no podemos compartir la arrogancia de su infalibilidad ni el camino unívoco al que Ud. desea empujarnos cuando afirma que “Todas las naciones en todas las regiones deben tomar ahora una decisión: o están con nosotros o están con los terroristas.” Al empezar este año, invité a los hombres y mujeres del planeta a compartir un Código de Ética para un Milenio de Paz reclamando que No habrá Paz si no hay Justicia No habrá Justicia si no hay Equidad No habrá Equidad si no hay Desarrollo No habrá desarrollo si no hay Democracia No habrá Democracia si no hay respeto por la Identidad y la Dignidad de los pueblos y las Culturas En el mundo de hoy, todos estos son valores y prácticas muy escasas, sin embargo, la desigual manera en que están distribuidos no hace más que alimentar la impotencia, la desesperanza y el odio. [...] [...] Me gustaría invitarlo a pensar en un liderazgo mundial diferente, en el que no necesite vencer sino convencer, en el que la especie humana pueda demostrar que los últimos mil años hemos superado el sentido de ojo por ojo que tenía la justicia para los bárbaros que sumieron a la humanidad en el oscurantismo medieval; en el que no hagan falta nuevas cruzadas para aprender a respetar a quienes tienen una idea distinta de Dios y la obra de su creación; en el que compartamos solidariamente los frutos del progreso, cuidemos mejor los recursos que aún quedan en el planeta y a ningún niño le falte un pan y una escuela. [...] Rigoberta Menchú Tum

[Agradecemos a Juan Leal, el Conserje, que nos facilitara copia de esta carta para su inclusión en nuestra revista.]

[Aquests textos van estar publicats al núm. 5 de la revista Sota el cel del Puig, novembre de 2001.]