Sou a: Inici / El centre / Biblioteca / Harry Potter

Harry Potter

Històries fantàstiques sobre Harry Potter en el Puig Castellar

Cuatro variaciones sobre Harry Potter en el Puig Castellar

 

Primera variación

 

Era un día normal... o no tanto, pero nadie pensaba en los acontecimientos que iban a suceder. Yo estaba muy nerviosa, como cada 15 de septiembre, pero esta vez más porque empezaba a ir al instituto, al instituto Puig Castellar, y tenía un poco de miedo porque no conocía a nadie. Llegaba a clase, no me sabía ni los nombres de mis compañeros y me sentía un poco incómoda, tal vez porque al ser nueva tenía la impresión de que todo el mundo me miraría.

Cada uno se sentó en su pupitre; yo estaba en primera fila (odio ese puesto porque tienes más posibilidades de que un profesor te pille no haciendo lo que debes y de que pregunten más veces y así hacer el ridículo). La tutora, llamada Imma, se acercó al escenario de clase con un hombre de túnica llena de lunas y estrellas, barba muy larga y pinta de persona muy intelectual. Nos advirtieron que se uniría al grupo un chico de nuestra edad, pero que era muy especial (no nos dieron la razón de que fuera especial, sólo lo sabían los profesores). Se llamaba Harry Potter. La primera clase que teníamos era de Matemáticas, con el profesor Manuel Ángel; la segunda, con el profesor Paco Gallardo, de castellano, que nos leyó el cuento de Pulgarcito; después teníamos crédito variable, con Rosa Fernández, de catalán y, finalmente, inglés, con Magda Cifre. Todas esas clases eran por la mañana.

[Pasó el tiempo.] Todo lo de ese chico, Harry Potter, me resultaba extraño. Nunca se iba, siempre se quedaba en el colegio, como si hubiera más clases. Un día, en el mes de abril, lo seguí hasta el último piso. Entró en el aula de fotografía, donde hay un pasillo en forma de laberinto... pero donde es imposible perderse porque sólo hay un camino que llevaba a una sala con bandejas y cuerdas. Cuando llegó allí, Harry abrió una puerta secreta. En ese momento grité: “¡Harry!” Él se volteó, me dijo que me fuera, que no era asunto mío saber qué había allí dentro, pero insistí tanto, que fue inevitable que me explicara que él era un mago y que allí dentro daban clases de magia. Me dijo que entrara. Me explicó que la profesora de herbología era Rosa Codolà (porque entiende de plantas, ya que es la de naturales); la de vuelo, Imma (porque la educación física y el vuelo tienen que ver con el deporte); el de transformaciones, Manuel Ángel (ya que transformar objetos es lo mismo que transformar números primos, enteros...); el de pociones, Constantino (no es que sea malo, es que es todo lo contrario, por eso le pega); la de hechizos, Rosa Fernández (ya que nos hace leer el libro de quidditch de Harry Potter); el de defensa contras las artes oscuras, Paco Gallardo (porque es el que me ha mandado escribir esta redacción, no es nada personal...).

Como me pareció muy bien todo lo que se enseñaba, me quedé aquí y tuve mucho que estudiar.

Celeste Muñoz Martínez (1º de ESO)

 

 

Segunda variación

 

Era un día como otro cualquiera. Cuando estábamos en clase de sociales, llamaron a la puerta. Era el profe de castellano, entra y nos dice: “Tengo una buena noticia para vosotros; se ha matriculado un niño nuevo, estará en vuestro grupo, aunque no para siempre.” Nosotros nos pusimos muy contentos, pero pensamos que no era para tanto. Y añadió: “Es Harry Potter.” Nosotros nos empezamos a reír, porque no nos lo creíamos. Pensamos que estaba de broma. El profe volvió a decir que era verdad. Cuando al final lo hizo entrar... ¡era verdad!, ¡era Harry Potter!. Entonces sí que nos pusimos contentos y dejamos de seguir la clase porque la profesora de sociales nos autorizó. Le preguntamos a Harry que qué hacía en el Puig. Nos dijo que había venido porque en Hogwarts (su cole) le habían mandado escribir una trabajo sobre qué le parecían los institutos de la esfera muggles, de Santa Coloma, y tenía que ir de insti en insti. También nos dijo que, a pesar de que en Hogwarts había pasado por malas experiencias, le gustaba más que cualquier instituto muggle (o sea, de personas sin magia), porque aquí era todo muy distinto y más feo. Hogwarts es más grande, más bonita la decoración, mucho mejor, y además todo allí es mágico.

La semana que estuvo en el Puig, nos lo pasamos muy bien con él. Hizo magia y le gastó bromas a la gente con su varita. Por ejemplo, hizo que se cayese un niño maleducado y quedara en ridículo, para que no se hiciera más el chulo, pero también hizo magia para bien de las personas, porque una niña le intentaba decir una cosa a un profesor y no le salía, y Harry la ayudó para que le saliera bien, y al final le salió. Y así toda la semana. Y con él nos lo pasamos muy bien. Cuando llegó el día de despedirnos, nos dijo que le daba mucha pena irse, que durante la semana que había estado en el Puig se lo había pasado muy bien y que nunca lo olvidaría. Que había sido el instituto más guay de todos, que también había algo en él que lo hacía mágico, que tenía fantasía e imaginación. Y que cuando pudiese, volvería. Nosotros nos pusimos tristes porque se iba, y él nos dijo: “Alguna vez os llevaré a Hogwarts, no os precipitéis, ya llegará el momento.”

Judit Barrientos Solera (1º de ESO)

Tercera variación

 

Un día normal de clase, estaba yo sentada en el pupitre prestando atención al profesor cuando, de repente, vi pasar por la ventana algo que volaba muy rápido. Y así unas cuantas veces. A la hora del recreo vimos qué era lo que volaba: un niño montado en una escoba. El niño quería aterrizar pero no podía, así que dos chicos de bachillerato sujetaron la escoba y lo bajaron. Cuando lo bien, supe quién era. Era Harry Potter, ese chico de los libros y las películas. Todo el mundo se quedó con la boca abierta, hasta los profesores. Unas chicas, creo que de 2º de ESO, fueron a que les firmara un autógrafo. Los profesores mandaron a todos los alumnos a clase. Harry le preguntó a la directora que si necesitaban un profesor de magia, inofensiva, claro. La directora le dijo que no tenían y que podía ser muy educativo, así que aceptó. Harry, aunque todavía es pequeño, sabe mucho de magia... hasta les da clases de bachillerato y a los profesores.

Estela Perales Sáez (1º de ESO)

 

 

Cuarta variación

 

En el curso 2001-2002, Harry Potter se matriculó en el instituto Puig Castellar para estudiar 1º de ESO. Nunca hacía los deberes, pero, gracias a su magia, cuando el profesor le preguntaba si los había hecho, decía que sí, buscaba en la carpeta y, cuando nadie se daba cuenta, usaba la magia y hacía los deberes. Potter, cuando salía del instituto, iba siempre corriendo porque tenía mucho miedo. Cuando alguien lo reconocía y se metía con él, Harry salía corriendo. Lo llamaban Cara Rayo. Harry se sentía muy mal; nadie estaba con él, todos lo odiaban y él quería volver a Hogwarts. Pero ocurrió una cosa muy bonita para él: Hermione y Ron vinieron al Puig Castellar dos meses más tarde que Harry. Harry se puso muy contento. Todos los miraban con cara de extraños. Al cabo de cinco años, Harry, Ron y Hermione se fueron a la escuela de magia a seguir estudios. En el año 2009, Harry, Hermione y Ron volvieron al Puig a visitar a sus antiguos profesores.

Clàudia Comella Díaz (1º de ESO)

[Aquestes variacions van estar publicades a la revista Sota el cel del Puig, núm. 6, gener de 2002.]