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Colón, el Barça y la senyera



Salvador López Arnal


Nike ha tenido una GIPP, una “genial idea publicitaria postmoderna”.
Al final de las cada vez más turísticas y poco ciudadanas Ramblas,
tocando al puerto barcelonés, para promocionar la nueva camiseta del
Barça, the new samarretta azulgrana, ¡qué mejor que un Colón ibidem!
¡Geniales, verdaderamente geniales! ¡Nike for president in the
Catolonia-is-not-Spain, the new (and very old) European State!
¿Y el consistorio de la ciudad de Pàmies, Montseny, Puig Antich t
Espriu permite una cosa así, tan impropia de un país amb seny y rauxa
complementaria? Lo permite. Barcelona, no hay que olvidarlo, sigue
siendo la millor botiga del món, una ciudad burguesa-muy-burguesa
ubicada a los pies y deseos del turismo internacional y de los grandes
negocios. El Barça, desde luego, es parte esencial e interesada del
escaparate-protocolo.


Eso sí: la GIPP tuvo una contrarréplica que la superó por la
izquierda (nada difícil desde luego) y por lo imaginativo. El pasado
miércoles 5 de junio un colectivo de artistas plásticos decidieron
usar también el monumento (bastante cercano por cierto a la estatua
dedicada al esclavista Antonio López y a otra dedicada al franquista
Francesc Cambó, justo al lado de La Caixa-Caixabank, el poder fáctico
catalán), para denunciar el altísimo, antiobrero e insoportable nivel
de desempleo en nuestro país y también en la ciudad de los supuestos
prodigios: un gran globo amarillo –pueden verse fotos en la red-, de
unos dos metros de diámetro, que en castellano y en inglés (¿por qué
no también en catalán?) mostraba un letrero muchísimo más verdadero
que falso: “España, campeones del paro”. Cataluña no estaba excluida,
desde luego que no, de la España de este campeonato antipopular de
dimensiones planetarias donde tenemos, sabido es, posiciones más que
avanzadas.


Pero hay más asuntos sobre camisetas (y banderas) que tienen al Barça
como protagonista.


¿Se imaginan a un club de fútbol como el Sevilla, el Málaga o el
Madrid, este último con focos deslumbrantes, que tuviera como segunda
camiseta de equipo la bandera española neofranquista (incluso,
puestos, para el caso y en opinión de muchos tanta daría, la
republicana)? ¿Se imaginan que se diría en estas tierras mediterráneas
de una elección de estas características? Cosas del siguiente tenor
por ejemplo: despropósito de ignorantes y castizos, rancio
españolismo, parafascismo, uniformismo español y españolista,
apropiación de símbolos de todos y de todas, la barbarie
española-madridista de siempre, la España de charanga y pandereta
ataca de nuevo, nosotros ya decíamos que el entendimiento con gente
así era imposible, etc. La lista continuaría… ¡Hasta el infinito y más
allá!


Pero aquí, en el país del concierto independentista del próximo 26 de
junio en el Camp Nou y del encuentro de diciembre en el IEC bajo el
lema “España versus Cataluña” (el gran sacrificio republicano, la
admirable solidaridad de tantos ciudadanos venidos de diversos lugares
de Sefarad durante la guerra civil, no queda excluido de esa “España
contra...”), no impera esa lógica. Aquí, en el país de tantos
luchadores y luchadoras antifranquistas que nunca fueron
nacionalistas, hay una selección catalana que usa los colores que usa
en su equipaje, con todo el derecho del mundo, y está, además, el
Barça que no es, como es sabido, el único equipo de fútbol del país ni
de la ciudad. El Español, el Girona, el Sabadell, el Tarragona, el
Gramenet y muchos otros son ejemplos de ello. Algunos de esos equipos
son o han sido equipos de Primera División.


Pues bien, la directiva neoliberal del Barça, con el apoyo entusiasta
del president del gobierno de los más desalmados privatizadores (el
honorable Artur Mas, el ex estudiante de la escuela de élite privada
Aula, estuvo en el día de la presentación), ha decidido usar la
senyera como segunda camiseta del Barça. ¿Quién ha tenido esa idea
luminosa? ¿Los publicistas de Nike también? ¿El símbolo de un país, de
una nación, de una nacionalidad, lo que se prefiera y estime, usado y
monopolizado por uno de sus equipos de fútbol, aunque sea uno de sus
más representativos? ¿No es raro-muy-raro-muy-discutible? ¿No es
apropiación de un todo general por parte de una de sus partes por
importante o apoyada que ésta pueda ser? ¿El Barça es Catalunya?
¿Catalunya es el Barça? Cuándo juegue el Barça contra el Manchester y
sus jugadores lleven la segunda camiseta del club, ¿jugará Catalunya
contra Manchester o incluso contra la pérfida Albión? Y si se jugara
contra el equipo de Casillas y Sergio Ramos, ¿sería entonces un
Catalunya contra el Madrid, incluso contra “España”?


Se dirá seguramente: no es lo mismo, no es el mismo S (la senyera)
que R (la rojigualda) ( ¿o RE, la republicana?). Y tienen razón: no el
mismo. La bandera neofranquista, hoy por hoy, no significa lo mismo
que la señera. De acuerdo, de acuerdo. ¿Pero es justo, es razonable
que el símbolo de un país, la antigua bandera de la Corona de Aragón,
de una comunidad humana más que diversa, un símbolo (no la azulada ni
las varias independentistas) que ha unido a la ciudadanía de aquí y de
otros lugares de Sefarad durante los años de la lucha antifranquista y
democrática, sea usado por uno de sus equipos de fútbol que compite
con otros del país y lo hace en una liga donde se agrupan otros
equipos de fútbol de la pell de brau?


¿Agit-prop nacionalista presentada o sentida casi como una especie de
postulado geométrico o un axioma común? ¿Parte de los fastos de 2014?
¿Más leña al fuego del mono identitario independentista? ¿El Barça es
más que un club… para hacer negocios y relacionar con los grandes
poderes y todo vale para esa finalidad? ¿Cuadran sin contradicción la
senyera y la publicidad de la fundación o la compañía aérea del más
(mucho más) que tenebroso Estado de Qatar?


Eso sí, mientras tanto, y no es ninguna exageración, en hospitales
públicos del extrarradio barcelonés, como Can Ruti por ejemplo, los
bisturís no cortan lo que deberían cortar y los hilos usados en las
intervenciones quirúrgicas se rompen con mucha más facilidad. ¡Hay que
ahorrar en todo, en (casi) todo! ¡Los recortes sociales básicos en el
puesto de mando! Don Boi Ruz y sus hooligans neoliberales son así de
ahorradores… para otros, no para ellos que, en general, jamás en su
vida han pisado un hospital público. Sólo hospitales de señores, de
superhombres, de hombres hechos de otra pasta que están más allá del
bien y del mal. ¡Visca Catalunya! ¡Tot en català!


Tan en català como las becas de comedor obligatorias. El departament
de Enseñanza de la Generalitat ha desembolsado el curso 2012-2013 15,3
millones de euros (9 millones menos) en lugar de los 24,6 millones del
curso anterior (más de un 35% de decremento). De igual modo, las becas
sociales, las becas de comedor no obligatorias, destinadas a familias
sin recursos, también se han llevado lo suyo: de los 40 millones en
2010 (con gobiernos del tripartito en aquellos momentos) se ha pasado
a los 32 millones en 2013 (¡una reducción del 20%!) [1]. La
crisis-estafa está vaciando también los comedores escolares.
Pero, eso sí, todos a una, bien alto, que se nos oiga: ¡Visca
Catalunya! ¡Visca el nuevo Estado (neoliberal y despótico) de la
Europa del capital desalmado!

Nota:
[1] Ivanna Vallespín, “Rigau ahorra nueve millones…” El País, 8 de
junio de 2012, pp. 1 y 3 (edición de Cataluña)

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del
CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat
Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

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